Los tipos de recipientes y contenedores que se pueden usar o construir
deben estar de acuerdo con el espacio disponible, las posibilidades técnicas y
económicas y las necesidades y aspiraciones de progreso y desarrollo del grupo
familiar.
Para iniciar la HHP e ir adquiriendo los primeros conocimientos
prácticos podemos utilizar, por ejemplo, cajones de empacar frutas; neumáticos
o llantas viejos; bañeras infantiles; fuentes plásticas en desuso; o bidones
plásticos rotos, recortados por la mitad. Recipientes tan pequeños como los
envases plásticos para helados, los vasos plásticos desechables y los potes de
aceite o margarina, son suficientes para cultivar acelgas, cebollas, cilantro,
lechugas, perejil y otras hortalizas.
Las bolsas o mangas plásticas de color negro, como las que se usan
para plantas de vivero, son recipientes económicos, fáciles de usar y muy
productivos en pequeños espacios. Las bolsas son aptas para especies como
tomate, pepino, pimiento, pimentón y cebolla. A medida que se progresa en el
aprendizaje y se comprueba la eficiencia del sistema se pueden instalar en las
paredes canales o canoas hechas con plástico negro, sostenido con hilos o pitas
colgadas de las paredes o colocadas en la base de ellas.
Si se dispone de espacio suficiente es importante no quedarse
solamente con estos contenedores pequeños; el progreso en conocimientos debe
unirse a la ampliación del tamaño de los cultivos y a la diversificación de las
especies. Una superficie de 30 metros cuadrados de HHP permite obtener un
ingreso constante a lo largo del año.
En la expansión de la huerta pueden incluirse contenedores de madera
de por lo menos 1,5 metros cuadrados de área, mangas verticales y otro tipo de
estructuras más productivas y que demandan el mismo tiempo y esfuerzo que
una gran cantidad de los pequeños recipientes que nos han servido para adquirir
las primeras experiencias. En la Clase 2 del video sobre HHP, complementario
a este Manual, se puede observar la construcción de un contenedor.
Si además de producir alimento sano para nuestra familia deseamos
obtener un ingreso extra a través de la huerta hidropónica popular, debemos
pensar en construir un número de contenedores que nos permitan una mayor
producción de especies vegetales (hortalizas, plantas medicinales, ornamentales
y forrajeras).
miércoles, 15 de octubre de 2014
Características de los recipientes y contenedores de una huerta hidropónica
Las dimensiones (largo y ancho) de los contenedores pueden ser muy
variables, pero su profundidad en cambio no debe ser mayor de 10-12 cm, dado
que en el sistema HHP no es necesario un espacio mayor para el desarrollo de
las raíces de las plantas. Se exceptúan solo dos casos:
Cuando se quiere cultivar zanahorias, la profundidad del contenedor
debe ser como mínimo de 20 cm. Para producir forraje hidropónico debe ser
como máximo de 5 cm. En el caso de los demás cultivos, las dimensiones
máximas recomendadas (unidad de producción para HHP) para estas cajas son
las siguientes:
largo 2,00 metros
ancho 1,20 metros
profundidad 0,12 metros
Dimensiones superiores a éstas implican mayores costos en materiales
(madera, plástico, sustrato) y mayores dificultades y riesgos en el manejo. Las
dimensiones mínimas son muy variables, pues dependen de la disponibilidad de
espacio, los materiales que se puedan conseguir a menor costo y de los
objetivos de la huerta (aprendizaje, recreación, experimentación o producción
para la venta).
variables, pero su profundidad en cambio no debe ser mayor de 10-12 cm, dado
que en el sistema HHP no es necesario un espacio mayor para el desarrollo de
las raíces de las plantas. Se exceptúan solo dos casos:
Cuando se quiere cultivar zanahorias, la profundidad del contenedor
debe ser como mínimo de 20 cm. Para producir forraje hidropónico debe ser
como máximo de 5 cm. En el caso de los demás cultivos, las dimensiones
máximas recomendadas (unidad de producción para HHP) para estas cajas son
las siguientes:
largo 2,00 metros
ancho 1,20 metros
profundidad 0,12 metros
Dimensiones superiores a éstas implican mayores costos en materiales
(madera, plástico, sustrato) y mayores dificultades y riesgos en el manejo. Las
dimensiones mínimas son muy variables, pues dependen de la disponibilidad de
espacio, los materiales que se puedan conseguir a menor costo y de los
objetivos de la huerta (aprendizaje, recreación, experimentación o producción
para la venta).
LOCALIZACION E INSTALACION DE UNA HUERTA HIDROPONICA
LOCALIZACION E INSTALACION
DE UNA HUERTA HIDROPONICA
Una vez decididos a formar nuestra Huerta Hidropónica Popular
(HHP), uno de los primeros pasos es definir el lugar donde la vamos a ubicar.
Estas huertas pueden ser localizadas en distintos lugares de la vivienda
(paredes, techos, patios, ventanas, terrazas).
Existen algunos criterios importantes que deben ser tomados en cuenta
para obtener mayor eficiencia, mejores resultados y éxito en el producto final y
en la empresa comercial que nos proponemos. El criterio más importante es
ubicar nuestra huerta en un lugar donde reciba como mínimo seis (6) horas de
luz solar. Para esto es recomendable utilizar espacios con buena iluminación, y
cuyo eje longitudinal mayor esté orientado hacia el norte. Se deben evitar
aquellos espacios sombreados por árboles, los lugares inmediatos a casas u
otras construcciones y los sitios expuestos a vientos fuertes.
La mayoría de los Cultivos Hidropónicos se hacen a libre exposición,
pero en aquellas zonas caracterizadas por excesivas lluvias se deberá prever la
instalación de algún tipo de techo plástico transparente, de uso agrícola.
Es también muy importante la proximidad a una fuente de agua para
los riegos, con el fin de evitar la incomodidad y el esfuerzo que significa
transportar los volúmenes de agua necesarios.
Algunos elementos, como los recipientes plásticos para el
almacenamiento del agua y los nutrientes, la regadera y un pulverizador,
deberían estar cerca de los cultivos de nuestra huerta, ya que son elementos que
se utilizarán muy frecuentemente. Es importante prevenir ataques de pájaros,
que pueden producir daños importantes, especialmente cuando se utiliza un
sustrato sólido, como cascarilla de arroz.
La idea de que los cultivos sin tierra sólo se pueden obtener en
condiciones de invernaderos plásticos no es complemente cierta. Algunas
experiencias conducidas en distintos países de América Latina y el Caribe con
cultivos de apio, acelgas, lechugas, nabos, pepinos, perejil, rabanitos, tomates y
otras hortalizas, sin utilizar cobertura plástica, indican que es posible obtener
buenos productos y plantas a la libre exposición, cuando ellas están adaptadas a
las condiciones ambientales del lugar donde se cultivan.
La cubierta plástica (o de vidrio) sólo se necesita cuando se cultivan
hortalizas o plantas fuera de las condiciones a las cuales están adaptadas y
cuando se desea evitar los riesgos de infecciones y ataques de algunos de sus
enemigos naturales. Cuando existen diferencias ambientales (heladas o
temperaturas muy elevadas) es posible compensarlas con una mejor nutrición y
cuidados a través del cultivo hidropónico.
Hay hortalizas que se adaptan a todas las condiciones de clima de la
mayor parte de las regiones habitadas del mundo. Así, es posible cultivar
repollos, arvejas, cebollas, frutillas o fresas, y plantas aromáticas y
ornamentales, en épocas o climas fríos; también se puede cultivar habichuelas o
porotos verdes, acelgas, tomates, cilantro, pepinos, remolacha y muchas otras
plantas, en épocas o climas intermedios; y ají, albahaca, ahuyamas o zapallos,
melones, pepinos, pimentones, sandías, tomates y otras, en épocas o climas
calientes.
Es muy importante y se recomienda decididamente que el lugar
destinado a la huerta hidropónica popular esté cercado, para impedir la entrada
de animales domésticos (aves de corral, conejos, gatos, perros) o personas
irresponsables. Este es uno de los elementos limitantes para iniciar y hacer
prosperar una HHP. Si no es posible aislar la huerta de este tipo de animales o
personas, la recomendación es no invertir ningún esfuerzo, porque más tarde o
más temprano éste será perdido, generándose una gran desmotivación.
Quienes, además de mejorar su alimentación, deseen obtener ingresos
adicionales a través de una huerta hidropónica popular, deberán planear una
mayor producción, para lo cual es necesario disponer de mayores espacios. En
estos casos, sin embargo, los criterios de ubicación siguen siendo los mismos.
El espacio en sí mismo no es el factor más limitante para los cultivos
hidropónicos. Es posible cultivar una HHP en menos de un metro cuadrado o
en la mayor de las terrazas o patios caseros que se puedan tener en una vivienda
urbana.
La mayoría de las HHP instaladas en diferentes países tienen un área
que varía entre 10-20 metros cuadrados, pero hay familias o grupos que
cuentan con áreas de cultivo superiores a 200 metros cuadrados, lo que les
permite comercializar su producción,.
Combinando las diferentes formas de HHP que existen (canales
horizontales recostados en las paredes de las viviendas o muros; canales
angostos y poco profundos; camas de cultivo hechas en madera; recipientes
tubulares verticales en PVC o plástico; simples tiestos plásticos individuales,
etc.) se puede tener una atractiva y provechosa huerta de hortalizas limpias y
nutritivas.
DE UNA HUERTA HIDROPONICA
Una vez decididos a formar nuestra Huerta Hidropónica Popular
(HHP), uno de los primeros pasos es definir el lugar donde la vamos a ubicar.
Estas huertas pueden ser localizadas en distintos lugares de la vivienda
(paredes, techos, patios, ventanas, terrazas).
Existen algunos criterios importantes que deben ser tomados en cuenta
para obtener mayor eficiencia, mejores resultados y éxito en el producto final y
en la empresa comercial que nos proponemos. El criterio más importante es
ubicar nuestra huerta en un lugar donde reciba como mínimo seis (6) horas de
luz solar. Para esto es recomendable utilizar espacios con buena iluminación, y
cuyo eje longitudinal mayor esté orientado hacia el norte. Se deben evitar
aquellos espacios sombreados por árboles, los lugares inmediatos a casas u
otras construcciones y los sitios expuestos a vientos fuertes.
La mayoría de los Cultivos Hidropónicos se hacen a libre exposición,
pero en aquellas zonas caracterizadas por excesivas lluvias se deberá prever la
instalación de algún tipo de techo plástico transparente, de uso agrícola.
Es también muy importante la proximidad a una fuente de agua para
los riegos, con el fin de evitar la incomodidad y el esfuerzo que significa
transportar los volúmenes de agua necesarios.
Algunos elementos, como los recipientes plásticos para el
almacenamiento del agua y los nutrientes, la regadera y un pulverizador,
deberían estar cerca de los cultivos de nuestra huerta, ya que son elementos que
se utilizarán muy frecuentemente. Es importante prevenir ataques de pájaros,
que pueden producir daños importantes, especialmente cuando se utiliza un
sustrato sólido, como cascarilla de arroz.
La idea de que los cultivos sin tierra sólo se pueden obtener en
condiciones de invernaderos plásticos no es complemente cierta. Algunas
experiencias conducidas en distintos países de América Latina y el Caribe con
cultivos de apio, acelgas, lechugas, nabos, pepinos, perejil, rabanitos, tomates y
otras hortalizas, sin utilizar cobertura plástica, indican que es posible obtener
buenos productos y plantas a la libre exposición, cuando ellas están adaptadas a
las condiciones ambientales del lugar donde se cultivan.
La cubierta plástica (o de vidrio) sólo se necesita cuando se cultivan
hortalizas o plantas fuera de las condiciones a las cuales están adaptadas y
cuando se desea evitar los riesgos de infecciones y ataques de algunos de sus
enemigos naturales. Cuando existen diferencias ambientales (heladas o
temperaturas muy elevadas) es posible compensarlas con una mejor nutrición y
cuidados a través del cultivo hidropónico.
Hay hortalizas que se adaptan a todas las condiciones de clima de la
mayor parte de las regiones habitadas del mundo. Así, es posible cultivar
repollos, arvejas, cebollas, frutillas o fresas, y plantas aromáticas y
ornamentales, en épocas o climas fríos; también se puede cultivar habichuelas o
porotos verdes, acelgas, tomates, cilantro, pepinos, remolacha y muchas otras
plantas, en épocas o climas intermedios; y ají, albahaca, ahuyamas o zapallos,
melones, pepinos, pimentones, sandías, tomates y otras, en épocas o climas
calientes.
Es muy importante y se recomienda decididamente que el lugar
destinado a la huerta hidropónica popular esté cercado, para impedir la entrada
de animales domésticos (aves de corral, conejos, gatos, perros) o personas
irresponsables. Este es uno de los elementos limitantes para iniciar y hacer
prosperar una HHP. Si no es posible aislar la huerta de este tipo de animales o
personas, la recomendación es no invertir ningún esfuerzo, porque más tarde o
más temprano éste será perdido, generándose una gran desmotivación.
Quienes, además de mejorar su alimentación, deseen obtener ingresos
adicionales a través de una huerta hidropónica popular, deberán planear una
mayor producción, para lo cual es necesario disponer de mayores espacios. En
estos casos, sin embargo, los criterios de ubicación siguen siendo los mismos.
El espacio en sí mismo no es el factor más limitante para los cultivos
hidropónicos. Es posible cultivar una HHP en menos de un metro cuadrado o
en la mayor de las terrazas o patios caseros que se puedan tener en una vivienda
urbana.
La mayoría de las HHP instaladas en diferentes países tienen un área
que varía entre 10-20 metros cuadrados, pero hay familias o grupos que
cuentan con áreas de cultivo superiores a 200 metros cuadrados, lo que les
permite comercializar su producción,.
Combinando las diferentes formas de HHP que existen (canales
horizontales recostados en las paredes de las viviendas o muros; canales
angostos y poco profundos; camas de cultivo hechas en madera; recipientes
tubulares verticales en PVC o plástico; simples tiestos plásticos individuales,
etc.) se puede tener una atractiva y provechosa huerta de hortalizas limpias y
nutritivas.
frutas y verduras para sembrar
Calabaza
Hay muchas variedades de calabaza de diferentes formas, midas, colores,
duración del ciclo. Ahora bien, no plantéis una calabaza en el huerto
urbano si no tenéis un poco de sitio para que la calabaza se escampe.
La calabaza es una planta de calor, se debe sembrar una vez bien entrada
la primavera (abril - mayo) poniendo dos o tres semillas en un hagujero.
La recolección se hace unos 6 meses después de la siembra. Una
característica original de la calabaza es que una vez cogida se conserva
muy bien durante unos meses.
Melón
De todas las variedades del melón la de piel amarilla y ciclo corto
son las que se adaptan mejor al cultivo del huerto . Es una planta
trepadora pero se puede dejar que se arrastre por el suelo.
El melón es una hortaliza de verano. Se siembra en semilla a partir
de abril - mayo y se coge a los 60 días, dependiendo de la variedad.
Si se quiere también se puede hacer de plantel.
Fresones
El fresón se transplanta desde otoño hasta finales de invierno. A
principios de primavera hará las primeras flores y cogeremos los primeros
fresones hacia el mes de mayo. La planta sigue floreciendo y produciendo
fresones durante todo el verano. En el verano la fresa produce unos
tallos horizontales llamados estolones. Estos tallos, cuando tocan el
suelo forman una planta nueva. Así pues, de una fresa podemos tener
diferentes hijas para el próximo año.
Pepino
El pepino es una hortaliza muy productiva. Se siembra en abril-mayo y se empieza a coger
a los tres meses. La recolección es continua hasta que llegan los meses de invierno. Con
una sola planta en nuestro huerto tendremos pepinos de sobra durante todos los meses
de verano.
Guisante
Con el guisante pasa lo mismo que con la judía. Hay variedades que
trepan y otras que hacen una mata. Aunque el guisantes no crece tanto
como la judía y no necesita tanto espacio para trepar.
El guisante prefiere temperaturas más frescas para crecer. Por eso la
siembra se hace generalmente a principios de otoño pero se puede
alargar hasta la primavera. La cosecha dependerá de la variedad pero
se suele hacer 50 días después de la siembra.
Berenjena
La berenjena es, posiblemente, la hortaliza que más le gusta el calor y
la luz. Se suele hacer a partir del plantel entre abril y junio y se empieza
a cosechar a partir de unos 100 días después. La recolección sigue hasta
que llega el frío del invierno.
Pimiento
El pimiento es una hortaliza de verano, de la misma familia que la
berenjena y el tomate. Se transplanta a partir de abril y se empieza a
cosechar 70 días después. La producción es continua hasta el otoño.
Tomate
El tomate, al igual que el pimiento y la berenjena es
una hortaliza de verano que se transplanta en primavera.
La cosecha empieza de dos a tres meses después del
transplante, en función de la variedad.
Hay una infinidad de variedades de tomates: de frutos
pequeños, tomate de colgar, Montserrat.
Al igual que el guisante y la judía hay variedades de
crecimiento indeterminado que trepan y de otras de
crecimiento determinado que hacen una mata pequeña.
En las tiendas de plantel encontramos sólo variedades
que se enredan. Pero a diferencia de la judía y el
guisante, si ponemos un tutor la tomatera no se sujeta
y hace falta atarla con un cordel. Otra opción es dejarla
que se descuelgue por la mesa y crezca por la terraza
si tenemos suficiente espacio.
Otra faena que es necesario hacer con la tomatera es
podarla eliminando los brotes que salgan y dejando
sólo dos o tres como máximo.
Lechuga
El cultivo es bastante rápido y se puede hacer casi todo el año
siempre que no haya peligro de heladas. Lo más fácil es conseguir
el plantel para transplantarlo en nuestro huerto. La cosecha se
puede hacer en 1,5 - 3 meses, depende de la variedad. Si se retrasa
demasiado la cosecha corremos el riesgo de que la lechuga
florezca y se vuelva amarga. Si queremos hacer nuestro propio
plantel debemos contar que desde la siembra hasta el transplante
se necesita como mínimo un mes.
En la variedad llamada Romana hace falta atar las hojas 15 días
antes de la cosecha. De esta manera, las hojas del interior, al no
estar en contacto con la luz, pierden la clorofila y quedan de
color verde-amarillento.
Rábano
El rábano es la hortaliza que se cosecha más rápidamente. La variedad de ciclo más corto,
que hacen la raíz muy pequeña y redondeada, se coge 28 días después de la siembra. Hay
otras variedades que hacen la raíz más grande que se recolectar después de 45 días.
Se puede cultivar casi todo el año mientras no haya el peligro de heladas. Durante el
verano se desarrolla muy rápidamente y coge un sabor un poco picante.
Se siembra directamente la semilla y se puede poner a una densidad muy elevada, separando
3 - 5 cm las semillas. Siempre conviene poner más semillas de la cuenta y, una vez germinen
se pueden sacar las plantas suficientes para que queden las 3-5 cm entre ellas.
Hace falta cosechar el rábano en el momento adecuado. Si nos retrasamos el rábano se
vuelve vacío y amargo.
Cebolla
La cebolla es la reina del huerto urbano porqué es la planta que mejor
se adapta al cultivo en sustrato ya que tiene una raíces poco profundas.
Aguanta muy bien el frío y esto hace que se pueda plantar en cualquier
época del año.
Lo mejor es conseguir el plantel para transplantarlo. Si queremos hacer
el plantel puede tardar unos 3 meses antes no lo podamos transplantar.
La cosecha se puede hacer muy pronto si queremos cebollas tiernas o
hasta 5 meses después del transplante, cuando la planta se seca y solo
queda el bulbo medio enterrado.
Acelgas
La acelga es una planta que tolera bastante bien el frío del invierno. Se puede sembrar la
semilla durante todo el año menos los meses de mucho frío. También se puede encontrar
plantel. La cosecha empieza a partir de los 2 meses. Para aprovechar el máximo la
producción es aconsejable coger solo las hojas exteriores que son más grandes. De esta
manera conservamos las hojas pequeñas que crecerán rápidamente. Así en la época de
crecimiento (primavera y verano) podemos cosechar cada 15 días. La planta nos durará
todo un año entero.
Col
La col se puede sembrar directamente de semillas, que son fáciles de
germinar, pero es más efectivo encontrar plantel y transplantarlo. El
transplante se puede hacer en cualquier mes del año pero una buena época
es a finales de invierno.
En un huerto urbano pequeño es aconsejable solo plantar una col ya que
al crecer se hace muy grande e impide el crecimiento de otras plantas.
La cosecha se puede hacer de seguida que forme el cogollo y que este sea
lo suficiente firme. Esto pasará a partir de unos 3 meses después del
transplante.
Ajo
Es de cultivo fácil ya que sólo hace falta plantar un diente de ajo y se
puede hacer en casi cualquier época del año pero la mejor época es el
invierno, si estáis cerca de la costa o a finales de invierno si estáis en
el interior. De esta manera el ajo se desarrollará perfectamente durante
la primavera y los podréis cosechar en verano, unos 5 meses después
de la plantación de dientes. Si queréis cosechar ajos tiernos solo hace
falta que avancéis la cosecha.
Zanahoria
La siembra se debe hacer directamente de semilla y le cuesta un poco
germinar. Hay quien aconseja dejar las semillas en remojo el día antes
de la siembra para acelerar la germinación. En el huerto urbano la
zanahoria no se hace demasiado larga porqué se encuentra limitada por
la profundidad de la mesa de cultivo pero se pueden sacar cosechas
aceptables. La cosecha de la zanahoria se hace de 70 a 120 días después
de la siembra, según la variedad que hemos sembrado.
Escarola
Normalmente buscaremos plantel a la primavera o verano y la
recogeremos tres o cuatro meses después. Igual que en las variedades
romanas de lechuga se tendrá que atar las hojas para blanquearlas 15
días antes de la cosecha.
Judía tierna
De judías hay de dos tipos principalmente: las que trepan y las que
hacen una mata pequeña. Las que trepan suelen producir más pero
necesitan espacio para crecer. Los agricultores normalmente ponen
cañas de 4 metros de altura para que la planta se enrede. También la
podemos guiar par la barandilla del balcón o dejarla que se escampe
por el suelo si tenemos suficiente espacio.
Hay muchas variedades de calabaza de diferentes formas, midas, colores,
duración del ciclo. Ahora bien, no plantéis una calabaza en el huerto
urbano si no tenéis un poco de sitio para que la calabaza se escampe.
La calabaza es una planta de calor, se debe sembrar una vez bien entrada
la primavera (abril - mayo) poniendo dos o tres semillas en un hagujero.
La recolección se hace unos 6 meses después de la siembra. Una
característica original de la calabaza es que una vez cogida se conserva
muy bien durante unos meses.
Melón
De todas las variedades del melón la de piel amarilla y ciclo corto
son las que se adaptan mejor al cultivo del huerto . Es una planta
trepadora pero se puede dejar que se arrastre por el suelo.
El melón es una hortaliza de verano. Se siembra en semilla a partir
de abril - mayo y se coge a los 60 días, dependiendo de la variedad.
Si se quiere también se puede hacer de plantel.
Fresones
El fresón se transplanta desde otoño hasta finales de invierno. A
principios de primavera hará las primeras flores y cogeremos los primeros
fresones hacia el mes de mayo. La planta sigue floreciendo y produciendo
fresones durante todo el verano. En el verano la fresa produce unos
tallos horizontales llamados estolones. Estos tallos, cuando tocan el
suelo forman una planta nueva. Así pues, de una fresa podemos tener
diferentes hijas para el próximo año.
Pepino
El pepino es una hortaliza muy productiva. Se siembra en abril-mayo y se empieza a coger
a los tres meses. La recolección es continua hasta que llegan los meses de invierno. Con
una sola planta en nuestro huerto tendremos pepinos de sobra durante todos los meses
de verano.
Guisante
Con el guisante pasa lo mismo que con la judía. Hay variedades que
trepan y otras que hacen una mata. Aunque el guisantes no crece tanto
como la judía y no necesita tanto espacio para trepar.
El guisante prefiere temperaturas más frescas para crecer. Por eso la
siembra se hace generalmente a principios de otoño pero se puede
alargar hasta la primavera. La cosecha dependerá de la variedad pero
se suele hacer 50 días después de la siembra.
Berenjena
La berenjena es, posiblemente, la hortaliza que más le gusta el calor y
la luz. Se suele hacer a partir del plantel entre abril y junio y se empieza
a cosechar a partir de unos 100 días después. La recolección sigue hasta
que llega el frío del invierno.
Pimiento
El pimiento es una hortaliza de verano, de la misma familia que la
berenjena y el tomate. Se transplanta a partir de abril y se empieza a
cosechar 70 días después. La producción es continua hasta el otoño.
Tomate
El tomate, al igual que el pimiento y la berenjena es
una hortaliza de verano que se transplanta en primavera.
La cosecha empieza de dos a tres meses después del
transplante, en función de la variedad.
Hay una infinidad de variedades de tomates: de frutos
pequeños, tomate de colgar, Montserrat.
Al igual que el guisante y la judía hay variedades de
crecimiento indeterminado que trepan y de otras de
crecimiento determinado que hacen una mata pequeña.
En las tiendas de plantel encontramos sólo variedades
que se enredan. Pero a diferencia de la judía y el
guisante, si ponemos un tutor la tomatera no se sujeta
y hace falta atarla con un cordel. Otra opción es dejarla
que se descuelgue por la mesa y crezca por la terraza
si tenemos suficiente espacio.
Otra faena que es necesario hacer con la tomatera es
podarla eliminando los brotes que salgan y dejando
sólo dos o tres como máximo.
Lechuga
El cultivo es bastante rápido y se puede hacer casi todo el año
siempre que no haya peligro de heladas. Lo más fácil es conseguir
el plantel para transplantarlo en nuestro huerto. La cosecha se
puede hacer en 1,5 - 3 meses, depende de la variedad. Si se retrasa
demasiado la cosecha corremos el riesgo de que la lechuga
florezca y se vuelva amarga. Si queremos hacer nuestro propio
plantel debemos contar que desde la siembra hasta el transplante
se necesita como mínimo un mes.
En la variedad llamada Romana hace falta atar las hojas 15 días
antes de la cosecha. De esta manera, las hojas del interior, al no
estar en contacto con la luz, pierden la clorofila y quedan de
color verde-amarillento.
Rábano
El rábano es la hortaliza que se cosecha más rápidamente. La variedad de ciclo más corto,
que hacen la raíz muy pequeña y redondeada, se coge 28 días después de la siembra. Hay
otras variedades que hacen la raíz más grande que se recolectar después de 45 días.
Se puede cultivar casi todo el año mientras no haya el peligro de heladas. Durante el
verano se desarrolla muy rápidamente y coge un sabor un poco picante.
Se siembra directamente la semilla y se puede poner a una densidad muy elevada, separando
3 - 5 cm las semillas. Siempre conviene poner más semillas de la cuenta y, una vez germinen
se pueden sacar las plantas suficientes para que queden las 3-5 cm entre ellas.
Hace falta cosechar el rábano en el momento adecuado. Si nos retrasamos el rábano se
vuelve vacío y amargo.
Cebolla
La cebolla es la reina del huerto urbano porqué es la planta que mejor
se adapta al cultivo en sustrato ya que tiene una raíces poco profundas.
Aguanta muy bien el frío y esto hace que se pueda plantar en cualquier
época del año.
Lo mejor es conseguir el plantel para transplantarlo. Si queremos hacer
el plantel puede tardar unos 3 meses antes no lo podamos transplantar.
La cosecha se puede hacer muy pronto si queremos cebollas tiernas o
hasta 5 meses después del transplante, cuando la planta se seca y solo
queda el bulbo medio enterrado.
Acelgas
La acelga es una planta que tolera bastante bien el frío del invierno. Se puede sembrar la
semilla durante todo el año menos los meses de mucho frío. También se puede encontrar
plantel. La cosecha empieza a partir de los 2 meses. Para aprovechar el máximo la
producción es aconsejable coger solo las hojas exteriores que son más grandes. De esta
manera conservamos las hojas pequeñas que crecerán rápidamente. Así en la época de
crecimiento (primavera y verano) podemos cosechar cada 15 días. La planta nos durará
todo un año entero.
Col
La col se puede sembrar directamente de semillas, que son fáciles de
germinar, pero es más efectivo encontrar plantel y transplantarlo. El
transplante se puede hacer en cualquier mes del año pero una buena época
es a finales de invierno.
En un huerto urbano pequeño es aconsejable solo plantar una col ya que
al crecer se hace muy grande e impide el crecimiento de otras plantas.
La cosecha se puede hacer de seguida que forme el cogollo y que este sea
lo suficiente firme. Esto pasará a partir de unos 3 meses después del
transplante.
Ajo
Es de cultivo fácil ya que sólo hace falta plantar un diente de ajo y se
puede hacer en casi cualquier época del año pero la mejor época es el
invierno, si estáis cerca de la costa o a finales de invierno si estáis en
el interior. De esta manera el ajo se desarrollará perfectamente durante
la primavera y los podréis cosechar en verano, unos 5 meses después
de la plantación de dientes. Si queréis cosechar ajos tiernos solo hace
falta que avancéis la cosecha.
Zanahoria
La siembra se debe hacer directamente de semilla y le cuesta un poco
germinar. Hay quien aconseja dejar las semillas en remojo el día antes
de la siembra para acelerar la germinación. En el huerto urbano la
zanahoria no se hace demasiado larga porqué se encuentra limitada por
la profundidad de la mesa de cultivo pero se pueden sacar cosechas
aceptables. La cosecha de la zanahoria se hace de 70 a 120 días después
de la siembra, según la variedad que hemos sembrado.
Escarola
Normalmente buscaremos plantel a la primavera o verano y la
recogeremos tres o cuatro meses después. Igual que en las variedades
romanas de lechuga se tendrá que atar las hojas para blanquearlas 15
días antes de la cosecha.
Judía tierna
De judías hay de dos tipos principalmente: las que trepan y las que
hacen una mata pequeña. Las que trepan suelen producir más pero
necesitan espacio para crecer. Los agricultores normalmente ponen
cañas de 4 metros de altura para que la planta se enrede. También la
podemos guiar par la barandilla del balcón o dejarla que se escampe
por el suelo si tenemos suficiente espacio.
Como abonar
Las plantas se alimentan de los nutrientes minerales que hay en el sustrato y que extraen
mediante sus raíces. Los nutrientes que necesita en más cantidad son el fósforo, el nitrógeno,
el potasio y el magnesio. A éstos se les llaman macronutrientes. Pero hay otros nutrientes
que también son necesarios para la planta pero en menor cantidad. Son los micronutrientes
entre los cuales está el manganeso, el boro, el cobre, el molibdeno y el hierro.
El sustrato del huerto urbano contiene estos nutrientes y, por lo tanto, no será necesario
añadir ningún abono. Ahora bien, después de unos meses de cultivo los nutrientes se
agotarán, no solo porqué las plantas los consumen, sino también porqué algunos se lavan
con el exceso de agua del riego o con la lluvia. Entonces será el momento de añadir más
compost. Esta operación se suele hacer dos veces al año y no hace falta sacar el sustrato
para añadirle más ya que el volumen del sustrato de nuestro huerto habrá disminuido lo
suficiente debido a la compactación y a la oxidación. Podemos aprovechar el momento
de añadir el compost nuevo para revolver todo el sustrato.
También es posible utilizar abonos químicos que venden en jardinerías pero desaconsejamos
este sistema ya que el compost es una fuente de nutrientes más natural y muy equilibrada
para las plantas.
El transplante en siembra
El transplante
Las hortalizas que se pueden transplantar su
plantel, que podemos encontrar en algunas tiendas
agrícolas, son por ejemplo: la lechuga, la col, el
tomate, la escarola y la acelga. Durante el
transplante se debe tener mucha cuidado de no
estropear las raíces de la planta y hacer un agujero
lo suficientemente grande.Después se debe
presionar ligeramente el sustrato alrededor de la
planta transplantada. También es aconsejable
regar con una regadora el plantel acabado de
transplantar.
Las hortalizas que se transplantan también se
pueden hacer directamente de semilla pero
duración del cultivo es más largo.
Las hortalizas que se pueden transplantar su
plantel, que podemos encontrar en algunas tiendas
agrícolas, son por ejemplo: la lechuga, la col, el
tomate, la escarola y la acelga. Durante el
transplante se debe tener mucha cuidado de no
estropear las raíces de la planta y hacer un agujero
lo suficientemente grande.Después se debe
presionar ligeramente el sustrato alrededor de la
planta transplantada. También es aconsejable
regar con una regadora el plantel acabado de
transplantar.
Las hortalizas que se transplantan también se
pueden hacer directamente de semilla pero
duración del cultivo es más largo.
Como regar
El riego es posiblemente la clave más importante para el éxito de nuestro huerto. Como
las plantas tienen poca profundidad de sustrato el agua se agota con facilidad.
Gracias al sistema de riego por goteo y al programador de riego podemos regar con
precisión. Primeramente se debe ajustar la cantidad de agua del riego. Esto se hace
programando el tiempo que dura el riego. También se puede cerrar un poco el grifo para
conseguir menos cantidad de agua. Sabremos que el riego ha finalizado cuando comience
a salir agua por debajo de la mesa. Normalmente será necesario sólo unos 30 segundos
de riego.
Cada cuando se debe regar? Esto depende de la época del año y de la cantidad de plantas
que hay en el huerto. Al principio deberá observarse el sustrato para saber si está muy
seco o todavía está húmedo. Si observamos que las plantas se marchitan quiere decir que
hemos esperado demasiado y ya deberíamos de haber regado. Seguramente no se morirán
por falta de agua pero no crecerán tanto y, por lo tanto, la cosecha será menor. En pleno
verano y con el huerto en pleno funcionamiento puede ser necesario regar dos o tres
veces al día.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)