lunes, 20 de octubre de 2014

Qué necesitamos para tener un huerto

Aquellas personas que disponen de un
pequeño terreno en sus viviendas pueden
utilizarlo para crear un huerto de una forma
sencilla, preparando el suelo para el cultivo
de hortalizas. Sin embargo, la gran mayoría
de la población que habita en las ciudades
no dispone de un terreno en casa, lo cual no
es un impedimento para tener un pequeño
huerto adaptado al espacio disponible. De
hecho, podemos crear un huerto prácticamente
en cualquier lugar; ventanas, balcones,
terrazas o patios utilizando recipientes
para el cultivo. Los únicos requerimientos
que necesitamos, son:
Disponer de un lugar con luz directa.
Las hortalizas al igual que el resto de las
plantas necesitan la luz solar para obtener
energía a través de la fotosíntesis. En principio
la mejor orientación será aquella que
nos permita una buena cantidad de horas
de luz directa, normalmente orientación
sur o sureste, aunque también habrá
que tener en cuenta los obstáculos que
podamos tener y que nos puedan crear
sombras (edificios, etc.). En la mayoría de
las ocasiones no podemos elegir entre varias
ubicaciones para el huerto y tenemos
que adaptarnos al espacio disponible. En
cualquier caso, será importante valorar la
disponibilidad de luz que tenemos en las
diferentes épocas del año y valorar qué
tipo de cultivo vamos a realizar. Puede ser
que nuestro espacio sólo permita el cultivo
en primavera-verano, época durante la
cual la trayectoria del Sol es más elevada,
disponiendo de luz suficiente, mientras
que en invierno no reciba nada de luz. Sin
embargo hay espacios que disponen de
luz suficiente durante todo el año, pudiéndose
cultivar en cada época los cultivos de
temporada.
En función de la insolación que tengamos
también elegiremos las hortalizas
que cultivaremos, de forma que si tenemos
muchas horas de sol en verano elegiremos
aquellos cultivos exigentes en este sentido
como las berenjenas, los tomates o los
pimientos, aunque también nos supondrá
llevar un control más exigente del riego.
Mientras que si recibimos menos horas de
sol, optaremos por cultivos menos exigentes
como lechugas, cebollas, rábanos, escarolas,
coles…
Disponer de agua. El lugar elegido
para el huerto tiene que tener una toma
de agua cercana que nos permita coger la
que necesitemos para el riego mediante
una regadera o una manguera o poder
instalar un sistema de riego por goteo.
Si nuestro espacio tiene suficiente luz directa
y podemos disponer de agua sin problemas,
podremos crear un huerto en casa
utilizando los recipientes que creamos más
adecuados y cultivando aquellas hortalizas
que mejor se adapten al espacio disponible,
las horas de sol y el tiempo que le vayamos
a dedicar.

huerto en casa


Porque es una experiencia apasionante.
Hoy en día la mayor parte de la población
vive en las ciudades, en un ambiente
urbano, cargado de asfalto, ruido y estrés.
Los paisajes y la actividad agrícola urbana y
periurbana se ha reducido ostensiblemente,
aumentando los espacios dedicados a la
industria y a los servicios. Nuestro contacto
con la Naturaleza se ha reducido en muchas
ocasiones a los parques y jardines urbanos
o a salidas esporádicas al campo los fines
de semana. Este alejamiento del mundo natural
y rural hace que al urbanita le cueste
mucho entender los ciclos de la Naturaleza
y los cambios estacionales. Además está
acostumbrado a acceder a todo tipo de alimentos
de una forma inmediata y en cualquier
época del año, sin pararse a analizar
de donde vienen estos alimentos ó en qué
condiciones se han producido.
Sin embargo, cada vez son más las personas
que demandan el reverdecimiento de
las ciudades, la recuperación de la agricultura
urbana y periurbana y la preocupación
por acceder a alimentos frescos y ecológicos.
En este contexto, crear un pequeño
huerto en casa, en un balcón, terraza o patio,
se convierte en una actividad que puede ser
muy satisfactoria y enriquecedora. De hecho
cuanto más urbano es el paisaje que nos rodea
más éxito tendrá esta experiencia que
nos permitirá entender mejor la Naturaleza y
valorar la contribución de la agricultura tradicional
y ecológica al desarrollo sostenible.
La práctica de la agricultura doméstica,
aprovechando cualquier espacio soleado de
nuestras casas, nos va a aportar multitud de
beneficios, algunos de ellos son:
Potencia nuestra capacidad de observación
y de entendimiento del medio
natural. Ver cómo se desarrollan nuestras
hortalizas, la influencia del clima o la relación
que se crea con insectos y demás seres
vivos, nos ayuda a comprender mejor
los ciclos naturales.
Aumenta nuestra sensibilidad hacia la
sostenibilidad. El contacto con la Naturaleza
a través de nuestro huerto probablemente
nos motivará a llevar una vida más
sostenible, en cuestiones como el consumo,
el ahorro energético etc.
El huerto resulta una actividad muy
divertida, relajante y que disminuye el estrés.
El tiempo que dedicamos cada día a
nuestras plantas nos ayuda a desconectar
del ritmo trepidante de la ciudad.
El huerto es una herramienta extraordinaria
para la educación ambiental de
nuestros hijos. Los niños van a poder experimentar
en el huerto, tocar la tierra, reconocer
las plantas y comer las hortalizas
que ellos mismos han ayudado a cultivar.
Nos permite redescubrir la calidad organoléptica
de los alimentos. Podemos
cosechar las hortalizas en su punto óptimo
de maduración y comerlas minutos
después, esto hace que tengan todo su
sabor, mucho mejor que el de las hortalizas
de la mayoría de comercios.
Seguridad de que lo que comemos no
lleva ningún plaguicida ni herbicida de
síntesis química, ya que nosotros mismos
lo hemos cultivado siguiendo prácticas
ecológicas. Este aspecto debe de ser prioritario
en el huerto de casa, ya que el objetivo
no es obtener una gran producción,
sino producir alimentos saludables, ricos y
desarrollando una actividad de ocio sostenible.
Nos motiva a preocuparnos por la calidad
de los alimentos que compramos,
valorando su origen, los procesos de producción
y distribución y valorando cuestiones
fundamentales como la seguridad
y la soberanía alimentaria.
Nos ayuda a valorizar la figura del agricultor
y la agricultura tradicional. Cuando
nos iniciamos en la agricultura doméstica
nos damos cuenta de la cantidad de conocimientos
que son necesarios y que se van
adquiriendo con la experimentación, esto
nos hace valorar mucho más al agricultor
de toda la vida que conoce el campo porque
lo ha vivido.
Además en el caso de huertos realizados
en terrazas o azoteas puede llegar a
tener importancia en el ahorro energético
de la vivienda, disminuyendo la temperatura
y permitiendo un ahorro en climatización.
Todos estos y otros muchos son beneficios
que nos puede aportar tener un pequeño
huerto en casa, siempre que tengamos
claros los objetivos del mismo y superemos
las dificultades iniciales que, como personas
de ciudad, podemos tener: impaciencia,
querer obtener resultados rápidamente y
sin complicaciones, poca capacidad de observación,
querer reproducir la agricultura
convencional en nuestro balcón etc.
Una vez superados estos inconvenientes
y adoptando una actitud de curiosidad
y de predisposición al aprendizaje continuo,
conseguiremos que nuestro huerto sea una
experiencia fascinante.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Mezclas de sustratos cultivos hidropónicos

Todos los materiales mencionados se pueden utilizar solos. Sin
embargo, algunas mezclas de ellos han sido probadas con éxito, en diferentes
proporciones, para el cultivo de más de 30 especies de plantas.
Las mezclas más recomendadas de acuerdo con los ensayos hechos en
varios países de América Latina y el Caribe son:
- 50% de cáscara de arroz con 50% de escoria de carbón
- 80% de cáscara de arroz con 20% de aserrín
- 60% de cáscara de arroz con 40% de arena de río
- 60% de cáscara de arroz con 40% de escoria volcánica.
En el sistema HHP con sustrato sólido, la raíz de la planta crece y
absorbe agua y nutrientes que son aplicados diariamente a la mezcla de
materiales sólidos.
En el método de sustrato líquido o raíz flotante, el agua se usa con el
mismo fin, permitiendo el desarrollo de las raíces, y la absorción de agua y de
las sustancias nutritivas adicionales. Este sistema sólo se recomienda para el
cultivo de lechugas de diferentes variedades, apio y albahaca. Se han probado
otros cultivos, pero los resultados no han sido satisfactorios en todos los
lugares, por lo que preferimos no generalizar la recomendación.
Los sistemas de cultivo en medios sólidos o líquidos serán explicados
en detalle en la clase número cinco

Sustratos de origen inorgánico cultivo hidropónico

- Escoria de carbón mineral quemado
- Escorias o tobas volcánicas
- Arenas de ríos o corrientes de agua limpias que no tengan alto
contenido salino
- Grava fina
- Maicillo.
Cuando se usan escorias de carbón, tobas volcánicas o arenas de ríos,
estos materiales deben lavarse cuatro o cinco veces en recipientes grandes, para
eliminar todas aquellas partículas pequeñas que flotan. El sustrato ya está en
condiciones de ser usado cuando el agua del lavado sale clara. Si las cantidades
de sustrato que se necesitan son muy grandes, entonces se deben utilizar
arneros o mallas durante el lavado, para retener las partículas de tamaño
superior a medio milímetro. También deben excluirse las que tengan tamaño
superior a 7 mm.
El exceso de partículas con tamaños inferiores al mínimo indicado
dificultan el drenaje de los excedentes de agua y, por lo tanto, limitan la
aireación de las raíces. Los tamaños superiores impiden la germinación de las semillas pequeñas, como la de apio y lechuga, y además restan consistencia al
sustrato. Lo anterior limita la retención de humedad y la correcta formación de
bulbos, raíces y tubérculos.
Algunas escorias de carbón o de volcanes tienen niveles de acidez muy
altos y algunas arenas (como las arenas de mar) los tienen muy bajos (son
alcalinas). Estos materiales deben ser lavados muy cuidadosamente, hasta que
no les queden sustancias que los hagan muy ácidos o muy básicos.
Si no es posible acondicionar con el lavado estos materiales a niveles
de acidez ligeramente ácidos o próximos a la neutralidad (pH 6,5-7,0) es
preferible excluirlos y utilizar otros. Ello es preferible antes que afectar la
eficacia de las soluciones nutritivas que se aplicarán y, por lo tanto, el
desarrollo de los cultivos en una HHP.

Materiales y construcción del contenedor de la huerta hidropónica

Materiales y construcción del contenedor
Los materiales que se necesitan son los siguientes:
- tablas en desuso o nuevas, dependiendo de las posibilidades
económicas (dos de 2 metros; dos de 1,20; 13 de 1,30; y seis de 0,32 de
largo)
- 110 clavos de 1 1/2 pulgada, martillo, serrucho, engrampadora
(corchetera) y cinta métrica (huincha)
- 3,68 m2 (2,36 x 1,56) de plástico negro de calibre 0,10
- diez centímetros de manguerita de polietileno o caucho, de color negro,
de 7 a 10 milímetros de diámetro.
1. Después de calcular y medir las dimensiones cortamos las tablas en
forma muy pareja, obteniendo las dos tablas de 2 m que conforman el largo y
las dos de 1,20 m del ancho del contenedor (este ancho nos permite trabajar
cómodamente alrededor del contenedor).
2. Clavando estas cuatro tablas obtenemos el marco del contenedor. El
ancho de 12 cm de las tablas nos da la altura ideal. Estas son las dimensiones
que tomaremos como ejemplo dentro de este Manual.
3. Las tablas de 1,30 m se clavan atravesadas a lo ancho en la parte que
irá hacia abajo, colocando primero las de los dos extremos, que deben ir
perfectamente alineadas por todos los lados con las del marco. Las demás se
clavan dejando una separación de 3-4 cm entre una y otra, con lo que queda
terminada la caja, cuya altura no debe ser superior a 12 cm. Al clavar las tablas,
hay que tener la precaución de que éstas queden bien emparejadas en las
esquinas y bordes, para que no haya salientes que pudieran romper el plástico,
ya que esto afectaría la impermeabilidad de la cama, ocasionaría desperdicio de
agua y nutrientes, y disminuiría la duración.
4. Después de terminada la caja, clavamos las seis patas en los cuatro
extremos y en el centro de cada lado; deben colocarse en la parte externa de la
cama, nunca en su parte interior, pues allí dificultan la colocación del plástico,
disminuyen el área útil y hacen más difícil las labores de manejo. La función de
las patas es hacer que la base de la cama quede separada del suelo, permitiendo
una buena circulación de aire. De este modo ayuda a que no se produzca
humedecimiento del área próxima al cultivo y se disminuye el riesgo de
enfermedades y la aparición de algunos insectos que se establecen debajo de
ella sin ser detectados. Veinte (20) centímetros de separación entre la base de la
cama y el suelo son suficientes, pero del punto de vista de la comodidad de
quien trabaja en la HHP y de la prevención de daños por niños o animales, la
altura ideal de las patas es un metro, pero se debe considerar que esto conlleva
mayores gastos en madera.
Colocación del plástico (impermeabilización)
Para impermeabilizar el contenedor se necesita un plástico negro de
calibre 0,10; su función es evitar el humedecimiento y pudrición de la madera e
impedir que se pierdan los nutrientes rápidamente. El color negro es para evitar
la formación de algas y para dar mayor oscuridad a la zona de las raíces. El
plástico nunca debe colocarse sobre el piso, a menos que se hayan barrido de
éste todas las asperezas que pudieran perforarlo o que esté forrado con
periódicos viejos. Siempre debería medirse y cortarse sostenido en el aire.
5. El cálculo de las dimensiones para cortar el plástico se hace de la
siguiente manera: el largo total del contenedor deberá ser de más de tres (3)
veces su altura. Tomando como ejemplo las dimensiones que ya hemos dado,
tenemos dos (2) metros más 12 x 3 = 36 centímetros, lo que nos da un total de
dos metros con treinta y seis centímetros. Esto es lo que debemos cortar para el
largo. Para el ancho medimos la dimensión que tiene, que es de 1,20 metros
más tres veces la altura (12 cm) lo que nos da un total de un metro con
cincuenta y seis centímetros.
6. Ahora procedemos a colocarlo en el contenedor con mucho cuidado,
para no romperlo ni perforarlo con las astillas de la madera, clavos salientes o
las uñas. En las esquinas, el plástico debe quedar bien en contacto con el marco
y con la base El plástico debe engramparse (corchetearse) a los
costados exteriores del marco del contenedor
Colocación del drenaje
7. Todo recipiente que se va a destinar a HHP en sustrato sólido (este
punto será explicado más adelante) deberá tener un orificio de drenaje, por el
cual podrán escurrir los excesos de agua o de sales nutritivas. En los
contenedores, este drenaje debe estar ubicado en la mitad de uno de los
extremos. A una altura de 1,5 cm haga un orificio de 7 mm, por donde se
pasará un trocito de manguera de la misma dimensión, preferentemente de
color negro. Esta manguerita debe tener 10 cm de largo y tiene que quedar
conectada en forma hermética por dentro del plástico en una longitud no mayor
de 1,5 cm.
8. Para que el sellado entre la manguerita y el plástico sea hermético, se
usa un clavo caliente o un cigarrillo encendido aplicado en el centro del sitio
donde la manguerita hace contacto con el plástico; se empuja la manguera de
afuera hacia adentro, de tal manera que en un solo movimiento quede soldada a
él . Después de introducida la manguerita en el plástico se deja
enfriar para que haya un mejor sellado.
9. Luego se comienza a colocar el sustrato justamente en el punto del
drenaje y desde ese extremo hacia el resto del contenedor, lo que evitará
cualquier movimiento del plástico y que la manguera se despegue .
El contenedor se coloca sobre el terreno, dejando un pequeño desnivel hacia el
punto de drenaje, que puede ser de 0,5 a 1 por ciento (equivalente a 0,5 - 1 cm
de desnivel por cada metro de longitud que tenga el contenedor). Si el
contenedor va a ser utilizado para cultivar lechugas en el sistema de raíz
flotante (que se explicará más adelante) no debe perforarse el drenaje, ya que se
necesita conservarlo en agua con los nutrientes por varias semanas.
En aquellos casos en que el espacio permita colocar varias unidades de
producción (contenedores) hay que tener en cuenta la ubicación de los mismos,
dejando un pasillo de cincuenta (50) centímetros para poder circular a su
alrededor con facilidad. Un contenedor de este tipo, bien construido e
impermeabilizado correctamente, puede durar más de cuatro años en uso
constante, sin que haya que hacerle reparaciones ni sustituciones de ninguna de
sus partes.
Otro tipo de contenedores
Las mangas verticales y los canales horizontales (atravesados)
constituyen otro tipo de contenedores, igual de eficientes que el anterior pero
que sirven para espacios más pequeños.
Mangas verticales
Las mangas verticales vienen ya fabricadas en diferentes anchos y
calibres. Debe preferirse el calibre 0,20, el ancho de 20 centímetros y el color
negro (el calibre 0,20 es importante, dado que deben soportar el peso del
sustrato). Estas mangas se compran por kilos o por metros, ya listas para
hacerles las perforaciones donde irán las plantitas. El procedimiento es el
siguiente:
1. Corte trozos de la manga de dos metros de largo, o del
largo que considere que puede manejar de acuerdo con el sitio donde las va a
colgar y a la estatura de quienes las van a regar y a cuidar.
2. Sobre una mesa larga, o sobre el piso bien limpio y cubierto con papel
periódico (para no perforar el plástico) extienda la manga en forma plana.
Trace una línea de 12 cm en cada uno de los extremos, utilizando un plumón o
marcador
3. Desde una de esas líneas inicie la marcación de puntos distanciados
según el cultivo que prefiera sembrar (vea las distancias sugeridas para los
diferentes cultivos de trasplante en el Anexo V) iniciando con dos puntos
paralelos al borde de la manga y a 2 cm de su borde; después trace un solo
punto a la distancia seleccionada, pero ubicándolo en el centro de los dos
anteriores y conformando un triángulo. Siga alternando en la misma forma dos
puntos y un punto hasta la línea que trazó en el extremo opuesto (ver el video).
De vuelta a la manga, trace las líneas de base a 12 cm de cada uno de los
extremos e inicie el mismo procedimiento del lado anterior, comenzando
siempre en el mismo lado. No marque dos puntos, sino uno en el centro de la
manga y después los dos laterales. Siga alternando uno y dos puntos a las
distancias que ya seleccionó, hasta que llegue al otro extremo
4. Cuando la manga haya quedado marcada con puntos por ambos lados,
tome un trozo de tubo de metal de 20 cm de largo y 2,5 cm de diámetro, al que
le haya afilado un borde exterior en uno de sus extremos (en redondo). Tome
un pedazo de cartón o varias páginas de periódico dobladas, de un ancho un
poco inferior al diámetro de la manga, y métalo por uno de sus extremos hasta
que llegue a la zona de los puntos. Ahora apriete el extremo afilado del tubo
(ver video) en el centro de cada uno de los puntos marcados y haga girar el tubo
(apretando con presión) hasta cortar el círculo de plástico. Siga avanzando
hacia el otro extremo, repitiendo este procedimiento y deslizando el trozo de
cartón o de periódico por el interior de la manga para que el tubo sólo corte la
cara correspondiente de ella. No corte hasta el otro lado en un punto que no
corresponda.
5. A 8 cm de uno de los extremos amarre la manga con un cáñamo, hilo o
fibra de nylon, dando varias vueltas y apretando fuertemente el nudo.
6. Ahora, ya se puede iniciar el llenado de la manga con la mezcla de
sustrato (su composición se explicará más adelante) que debe estar hecha y
humedecida por lo menos desde el día anterior, especialmente si tiene cáscara
de arroz, que tarda muchas horas en humedecerse lo suficiente. No eche el
sustrato dentro de la bolsa si no está previamente mojado; ya dentro de ella será
imposible mojarlo antes de la siembra, lo que es muy importante.
7. Cuando haya terminado de llenar la bolsa con el sustrato húmedo,
colóquela verticalmente dándole algunos golpecitos suaves sobre el piso limpio
de asperezas, para bajar el sustrato. La manga se cierra por su parte superior, de
la misma forma que se cerró en el otro extremo, y con una tijera se le hace un
corte redondo de 3 cm de diámetro que es por donde se le suministrará el riego.
También es posible, con un poco más de trabajo, colocarle un pedazo de botella
desechable a manera de embudo, con la tapa perforada con seis hoyitos,
amarrando la boca de la botella cuando se hace el nudo de la manga en la parte
superior.
8. La manga se deja colgada o recostada. No se siembra el mismo día que
se llenó, sino que durante dos o tres días se deben aplicar riegos con solución
nutritiva para que el sustrato baje o se estabilice. Después de esto y a la sombra,
se trasplantan las plántulas de la especie que se haya seleccionado. Para el
trasplante se hacen hoyos que apuntan hacia abajo a través de cada una de las
perforaciones de la manga y se meten las raíces con mucha paciencia y
cuidado, tratando de no romperlas ni maltratarlas.
Si el tiempo es soleado y caluroso, se deja la manga a la sombra
durante tres días, para asegurar el prendimiento y después se cuelga en el sitio
donde va a quedar definitivamente (ver video). Los excesos de agua y
nutrientes saldrán por el extremo donde se hizo el nudo inferior. Este líquido se
debe recoger y aplicar nuevamente en los riegos posteriores.
En las mangas verticales no se siembran especies de siembra directa,
sólo deben sembrarse especies de trasplante. Usando este sistema se han tenido
muy buenos resultados con fresa o frutilla, perejil (rizado o liso), lechugas,
achicorias y plantas ornamentales de flor de porte reducido. Para la preparación
del sustrato de estas mangas, se debe disminuir un poco la cantidad del
componente más pesado y aumentar el más liviano y que retenga más
humedad. La nutrición se hace de la misma manera que en un contenedor de
madera, regando todos los días con solución nutritiva y con agua cuando es
necesario.
Canales horizontales
Los canales o mangas horizontales se pueden ubicar sobre
el terreno (en la base de las paredes) o colgadas sobre las paredes, a varias
alturas. Se utiliza plástico negro de calibre 0,15 o 0,20 de 50 o 60 cm de
diámetro que se compra en forma de manga con esas dimensiones.
1. Para hacer un canal colgado de 4 metros de largo, después de ubicar el
sitio, se corta un trozo de manga del largo que permita el espacio disponible, no
debiendo ser superior a los cuatro metros . Si se va a construir
un canal apoyado en el suelo, la longitud puede ser hasta de 10 metros.
2. Se cortan dos pedazos de hilo, cáñamo o fibra de nylon resistente de
nueve (9) metros cada uno. Individualmente se doblan en dos partes y se hacen
nudos a los largo del hilo cada 80 cm. Con la ayuda de una persona, se mete el
primer pedazo de pita anudado dentro de la manga hasta que salga al otro lado,
dejando a cada extremo un sobrante de 50 cm. Luego se tensa el hilo y se deja
que el doblez de uno de los lados de la manga se apoye sobre el hilo. Después
se corchetea a un centímetro del doblez cada 40 cm o se asegura el plástico
sobre la pita con una o dos puntadas hechas también con nylon cada 40 cm. Se
gira la manga y se mete el otro pedazo de hilo anudado con lo que queda una
especie de hamaca de 50 o 60 cm de ancho y cuatro de largo .
3. A continuación, con el apoyo de cuatro clavos grandes (de 5 pulgadas)
clavados sobre la pared dos a cuatro metros uno del otro y dos a diez
centímetros de altura de los dos primeros, se fija la manga sobre la pared
tensando muy bien el hilo de nylon para evitar que la manga, cuando se llene
con el sustrato, no se arquee demasiado. La misma, en la medida de lo posible,
debería quedar horizontal para que el agua y los nutrientes circulen lentamente
a lo largo de ella.
Dependiendo de la altura de la pared, se pueden colocar hasta cuatro
canales horizontales superpuestos. Cada canal debe tener una pendiente de
0.5% (para este ejemplo, 2 cm de diferencia de altura entre los clavos que van
en los extremos). Estos se llenan con un sustrato similar al recomendado para
las mangas verticales y en ellos se pueden sembrar frutillas, rabanitos, perejil,
cilantro, tomillo, plantas medicinales, plantas aromáticas y flores.
Como hemos visto en esta clase existen múltiples tipos de
contenedores que se pueden utilizar para hacer una Huerta Hidropónica Popular
incluyendo aquellos que de acuerdo a las posibilidades económicas, espacio y
proyecciones puedan ser más o menos complejos permitiendo aprovechar
productivamente espacios más grandes. Muchos de los materiales sugeridos se
encuentran en desuso, por lo que en algunos lugares los usuarios dicen que la
HHP es la tecnología agrícola urbana del desecho.

Características de un buen sustrato


Los sustratos deben tener gran resistencia al desgaste o a la
meteorización y es preferible que no tengan sustancias minerales solubles para
no alterar el balance químico de la solución nutritiva que será aplicada (según
se explicará más adelante). El material no debería ser portador de ninguna
forma viva de macro o micro organismo, para disminuir el riesgo de propagar
enfermedades o causar daño a las plantas, a las personas o a los animales que
las van a consumir.
Lo más recomendable para un buen sustrato es:
- que las partículas que lo componen tengan un tamaño no inferior a 0,5
y no superior a 7 milímetros
- que retengan una buena cantidad de humedad (ver la capacidad de
retención de distintos materiales en el suelo en el Anexo II), pero que
además faciliten la salida de los excesos de agua que pudieran caer con
el riego o con la lluvia
- que no retengan mucha humedad en su superficie
- que no se descompongan o se degraden con facilidad
- que tengan preferentemente coloración oscura
- que no contengan elementos nutritivos
- que no contengan micro organismos perjudiciales a la salud de los
seres humanos o de las plantas
- que no contengan residuos industriales o humanos
- que sean abundantes y fáciles de conseguir, transportar y manejar
- que sean de bajo costo.
- que sean livianos (

Sustratos de origen orgánico


- Cascarilla de arroz
- Aserrín o viruta desmenuzada de maderas amarillas.
Cuando se utilizan residuos (aserrín) de maderas, es preferible que no
sean de pino ni de maderas de color rojo, porque éstos contienen sustancias que
pueden afectar a las raíces de las plantas. Si sólo es posible conseguir material
de estas maderas, se lava con abundante agua al aserrín o viruta y se lo deja
fermentar durante algún tiempo antes de utilizarlo. No debe ser usado en
cantidad superior al 20 por ciento del total de la mezcla. Si se utiliza cascarilla
de arroz, es necesario lavarla, dejarla fermentar bien, humedecerla antes de
sembrar o trasplantar durante 10 a 20 días, según el clima de la región (menos
días para los climas más caliente)