¿Cómo planificamos la huerta?
Una vez elegido el lugar para instalar nuestra huerta, debemos realizar
un plan de los trabajos que serán necesarios en el corto (primeros
meses) y mediano plazo (1 a 2 años). En el plan debemos tener en cuenta
las tareas, los recursos, qué hortalizas plantar y sobre todo qué uso se
dará a los alimentos allí cosechados. La huerta puede ser para uso familiar,
una huerta escolar o para el barrio y de ello dependerán sus dimensiones
y el volumen de hortalizas a producir.
Es conveniente realizar un dibujo, croquis o mapa de la huerta que
incluya las dimensiones, los canteros, el área de acumulación de materia
orgánica para compostar, un sector para los almácigos, los caminos y la
fuente de agua.
Los canteros se orientarán, en la medida de lo posible, de norte a sur
para permitir la mayor exposición de las plantas al sol sin que se sombreen.
También será necesario decidir: ¿qué, cómo, dónde y cuánto plantar?;
llevar registro de las tareas y fechas para controlar los resultados.
Este registro será útil para anotar: fechas de siembra y especies, cantidad
de compost agregado, tareas realizadas, datos de cosecha y toda
aquella información que se crea conveniente para seguir la historia del
manejo de los cultivos. Con estos datos podremos planificar los rubros siguientes
y las rotaciones de los cultivos.
¿Cómo empezamos?
Antes de empezar a preparar la tierra es necesario limpiar el lugar.
Sacar bolsas, piedras, latas, escombros, etc. Las piedras y el escombro
se pueden usar para rellenar los caminos.
Sacar el pasto y los yuyos con azada, apilándolos para reciclarlos
como materia orgánica.
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