Se deben regar los tomates a diario para obtener una buena producción y frutos sanos. Tanto el exceso como la falta en el riego son dañinos, sin embargo, el primero es el peor y causa daños irreversibles a corto plazo. El tomate presenta habilidades para soportar la falta de agua, no obstante, debemos cuidar que esto no suceda. En zonas donde no abunda el agua se recomienda el riego por goteo.
El riego aconsejado es diario (dosificado), siempre a primeras horas de la mañana y en aumento según vaya desarrollándose la planta. Si por alguna causa, no se pudiera regar algún día a primeras horas es preferible esperar al día siguiente. La planta al no ser regada en las primeras horas sufre una deshidratación en el transcurso del día y si se regase bajo esta condición, absorbería el agua -tan rápidamente- que provocaría rajaduras o grietas en el fruto, provocando pérdidas y/o desmejoras en su calidad. Al esperar al día siguiente, la planta se hidrata lentamente durante el transcurso de la noche, encontrándose hidratada al amanecer. El exceso de agua, las altas temperaturas y la salinidad del suelo pueden ocasionar los mismos síntomas.
El riego aconsejado es diario (dosificado), siempre a primeras horas de la mañana y en aumento según vaya desarrollándose la planta. Si por alguna causa, no se pudiera regar algún día a primeras horas es preferible esperar al día siguiente. La planta al no ser regada en las primeras horas sufre una deshidratación en el transcurso del día y si se regase bajo esta condición, absorbería el agua -tan rápidamente- que provocaría rajaduras o grietas en el fruto, provocando pérdidas y/o desmejoras en su calidad. Al esperar al día siguiente, la planta se hidrata lentamente durante el transcurso de la noche, encontrándose hidratada al amanecer. El exceso de agua, las altas temperaturas y la salinidad del suelo pueden ocasionar los mismos síntomas.
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