Se puede asociar el cultivo de tomate a otros cultivos aprovechando sus condiciones y cualidades. En este caso, a manera de ejemplo, podemos señalar la asociación entre tomate, la parchita y el ají dulce. Durante los primeros 6 meses, el crecimiento del cultivo de la parchita es lento y no cubre completamente las espalderas; esta circunstancia permite beneficiarse de las estructuras ya instaladas para cultivar tomate. La idea consiste en sembrarlo entre las plantas de parchita y aprovechar al mismo tiempo la fertilización y el sistema de riego.
De igual manera, como la distancia de siembra entre hilera de parchita es de 3m se puede sembrar una hilera intermedia con tomate u otro cultivo como el ají dulce. Estos cultivos pueden incluso permanecer y ser renovados coexistiendo a través del tiempo. Mediante esta asociación, se logran ahorros en costos de producción y aumentos de rentabilidad por metro cuadrado de terreno sin interferir en el crecimiento de los mismos. Con este método se hace un uso más eficiente del terreno y de las labores culturales conjuntas, logrando generar un beneficio adicional que contribuye a sufragar los costos de mantenimiento de los cultivos.
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